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La llegada de un nuevo miembro supone una revolución en cualquier familia, pero también para la vivienda. Lo mismo ocurre cuando el pequeño abandona la edad infantil y comienza a convertirse en un pequeño adulto. Ambos casos exigen que el entorno se adapte a los gustos del pequeño (no tanto de los padres), bien con una modificación de su decoración, o bien con una ampliación o reforma de envergadura. Algunos de los aliados para cualquiera de estas modificaciones, según la intensidad de la transformación, son los textiles, el pladur, la pintura, muebles, etc.

Lo primero que hay que tener en cuenta en cualquier proyecto de interiorismo es la imaginación pero, sobre todo, cuando se trata de habitaciones para niños. Por ello, en estos espacios se puede arriesgar más que en otros lugares de la vivienda: colores atrevidos e intensos e intensos, cortinas de fantasía, etc. ¡Todo vale para convertir la habitación de tu hijo en un lugar mágico!

Si estás pensando en una reforma pero no sabes por dónde empezar, a continuación te vamos a ofrecer algunos trucos para que encuentres alguna idea para poner en marcha.

Temática: no hay mejor para una habitación infantil que escoger una temática que sirva como hilo conductor de toda la estancia a partir del cual gire toda la decoración (pintura, cuadros, cortinas…). Así lograrás que este espacio sea el lugar preferido de tu hijo. ¿Los temas más comunes? Hay millones, pero, por ejemplo, la selva, los piratas, el circo… pueden ser algunos de los más usuales.

Separación de espacios: depende de la edad del pequeño, pero lo más común es diferenciar dos espacios en la misma habitación: por un lado, la zona de descanso, y por otro, la de juego o estudio (si ya trae deberes a casa). A diferenciar estas dos áreas nos pueden ayudar las alfombras (para que jueguen con tranquilidad sobre ella) o el color de las paredes.

Juega con el mobiliario: a la hora de elegir el mobiliario es imprescindible tener en cuenta que, aparte de decorar, deben servir de lugar de almacenaje. Esa doble funcionalidad es muy importante si quieres ver la habitación recogida, pues no hay lugar de una casa con más objetos que una habitación infantil. También puedes crear muebles de mampostería con placas de pladur o prefabricados de escayola si no quieres tener que renovarlos cuando el niño  la niña llegue a la adolescencia y aborrezcan cualquier rastro de su infancia.

….Y con los textiles: apuesta por colores y acabados atrevidos, llenos de color y con estampados divertidos. Eso sí, a la hora de elegir tela controla que los tejidos no son tóxicos y, sobre todo, son fácil de lavar. Ten en cuenta esos aspectos también a la hora de elegir alfombra o moqueta, pues es posible que se manche con facilidad si el pequeño juega sobre ellas.

Cama “mágica”: la cama es el lugar de los sueño, por ello, se presta a convertirlo en un lugar “mágico”, no solo en la teoría, sino en la práctica. Si tu economía lo permite, acude con profesionales que diseñen un mueble a medida inspirado en algunos de los motivos protagonistas de la temática de la habitación. Si la habitación va a tener más de un ocupante o tienes problemas de espacio, las literas son la mejor opción ¡e incluso la más divertida!