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Se acerca la noche más terrorífica del año donde el miedo es el protagonista de todas las fiestas y celebraciones. Pero siendo así, ¿por qué gustan tanto las fiestas de Halloween para niños?

Origen de las fiestas de Halloween para niños

Su origen se remonta a los celtas que celebraban el fin del verano y de las cosechas. Aquí comienza el año nuevo para ellos, con el solsticio de otoño.

Se cree que durante la noche del 31 de octubre, los muertos vienen a visitar a los vivos y en algunos países se realizan rituales y celebraciones para indicarles donde está su camino. La tradición de disfrazarse con vestimentas terroríficas y hacer que los niños pidan caramelos y golosinas por las calles se atribuye a otra razón. El miedo a que los muertos esa noche reconozcan a las personas y quieran quedarse con ellos hacía que se cubrieran con máscaras y atuendos.

Con el paso de los siglos, la fiesta ha ido perdiendo su carácter tenebroso y ahora se celebra como una noche de disfraces, fiestas y chucherías. Los más pequeños decoran sus casas con calabazas, murciélagos de juguete y telaraña artificial.

Aunque los mayores también realizan sus propias fiestas, cada día son más los adultos que buscan fiestas de Halloween para niños y mayores, donde pasar una terrorífica noche de diversión.

¿Por qué son aconsejables este tipo de fiestas para niños?

Es una forma de que aprendan a relativizar las situaciones en la vida. Mostrarles que incluso de los personajes que más miedo le dan son disfraces que se puede poner todo el mundo. Un buen método para superar los miedos de la infancia y para convivir y relacionarse.

Existen numerosos cuentos infantiles sobre esta fiesta que ayudan a los niños a descubrir historias y a sentirse más mayores.